27/6/16

Artisan cafés en London

Me queda poco para terminar de contarles sobre mis andanzas en la capital inglesa para pasar a las otras dos ciudades que visité en mi viaje (que hoy, después de 7 meses, me parece haberlo soñado). Hoy les quiero contar sobre cafés. Pero debo comenzar confesando que tomé muy pocos cafés en Inglaterra. En cambio, ingerí litros de té. Con leche, por supuesto. Allá el 97% de la gente lo toma con leche, y yo me acostumbré. "Black or white?" (o sea, solo o con leche) era la pregunta en los cafés. Bien, cafés. A eso vine. Las opciones que encontré de entrada eran dos: cafés enormes, al estilo cadenas internacionales, o cafés express MUY fuertes. Estuve esquivando ambas opciones hasta que en un lugar la barista me presentó al píccolo, un modelo de café que consta de dos shots de café y uno de leche espumosa, y ahí fui feliz. ¡Al fin! 
Déjenme que les muestre algunos cafés que visité...

The Monocle Cafe

Una de las misiones que llevaba agendada era conocer el ultrafamoso y ultrainstagrammeado Monocle Cafe, en Marylebone (o cerca). 


El local es pequeño y tiene un subsuelo pero estaba todo lleno, llenísimo, era la hora del almuerzo. Ni una mesa libre, por lo que opté por un café para llevar y seguir viaje. Pedí un macchiato acá (o sea, un cortado como los nuestros). Ay. Si les contara. No pude. Quise, pero con cada sorbo, se me estrujaba la cara. No porque fuera malo o feo sino que era extremadamente fuerte y yo no me las puedo dar de canchera cafetera. No tengo el paladar tan preparado. A las pocas cuadras, y con el dolor en el alma, tuve que tirarlo porque... no había forma de que me lo terminara. Era chico, igual. Y lo que valió fue conocer el lugar. Es tan copado que hay una barra con jarras con agua con hojitas de menta, para tomar libremente, mientras esperás tu pedido. A su vez Monocle es parte de un proyecto integral que incluye revista y radios online. Ahora me arrepiento de no haber comprado otro café o algo para comer... investigar si en el piso inferior había mesas... el tema era que iba a estar un poco encerrada y yo quería ver hacia afuera. En definitiva, es un hermoso café al que volvería si pudiera, a probar las demás ofertas.



The Attendant

Si de lugares copados y con onda se trata, este café en un antiguo baño público de hombres es impresionante. En un espacio de escasos metros cuadrados aprovecharon algunos elementos de la construcción original (que data de la época victoriana) y armaron mesitas, barras y mesones con absoluta precisión y comodidad. 





A este café (que también llevaba agendado) fui en el último día -snif- que pasé completo en Londres y ya sabía qué pedir y cómo así que no tuve problemas, y estaba todo exquisito y perfecto. La atención impecable, el ambiente muy acogedor y una experiencia super original. Aquí mi rico píccolo con brownie de carrot cake.








En la traducción se pierde el chiste porque es un juego de palabras. Dice, textualmente: "Ayuda!! Nuestros padres creen que somos abogados no baristas!". Me pareció hilarante y ahora me doy cuenta de que era el frasco para dejar propina y no recuerdo si le hice honor o no... mmm.



  el baño... del baño


y la salida/entrada! 

The Biscuiteers

En este local no tomé café ni nada, aunque se podía, porque la diva de Biscuiteers es, como lo sugiere su nombre, THE BISCUITS! o sea, las galletas, que ellos decoran a mano, una por una. Son super famosos y tienen otra sucursal. En teoría se llama Icing Cafe porque además de venderlas, te enseñan a decorar galletas. Es un lugar salido de un cuentito de hadas, les juro. 




Hacen biscuits especiales para cada festejo que se les ocurra (y además, a pedido para eventos, lanzamientos... ¡hace poco vi que reprodujeron los productos de belleza de Zoella!). Justo caí de noche y me olvidé de sacarle foto al frente del negocio que es bellísimo, además no tenía mucho tiempo porque debía volver rápido a Notting Hill Gate al cine. Por lo cual, me compré un biscuit para llevar - copo de nieve- saqué fotos y me fui, atravesando el fin de fiesta del mercado en Portobello Road, rumbo a mi película. Cuánta felicidad condensada en pocas fotos...





ahí, ese copo de nieve, abajo a la izquierda. 
Ese me comi ¡y estaba muy rico!



The Nutcracker en galletita. hashtag memuerodebelleza

El resto de los escasos cafés que tomé fueron provistos por Starbucks, McDonalds, Nero Caffe y mi amadísimo Pret. También tomé café en uno llamado Harris + Hoole que encontré casual y milagrosamente al costado de un supermercado Tesco, el día que cruce el Tower Bridge y del otro lado me encontré con poco para recorrer. Para ubicarme en el plano, me senté en la barra, con vista al Shard, aprovechando el wifi libre. Con ustedes, el primer píccolo que probé! (en el anteúltimo dia en Londres).


me acordé enseguida de los spoonheads de Doctor Who...






En los próximos posts les contaré de los hoteles en que me alojé, los department stores y la experiencia de viajar en tren. Y algún otro extra que me quede dando vueltas. ¡Hasta pronto!


2 comentarios:

  1. Los biscuits fueron mis favoritos, que belleza, los montajes son preciosos.

    Me gustan los cafés, pero el del baño público me causa un poco de "no sé qué"...sin embargo lo que muestras es muy bonito y delicioso!

    Tus historias son como estar allá, gracias por el paseo ;).

    Un abrazo

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  2. Ayyy me quiero tomar un avión y aparecer ahí! ♥

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