20/10/16

Paris parte I: primeros días, la Torre Eiffel y algunas reflexiones

Antes de empezar con las fotos y los paseos quiero ponerlos en contexto. Fui a Paris después de quedar totalmente enamorada de UK y todo lo British, donde el idioma no era un obstáculo y me entendía perfectamente con todos los que hablaba  (salvo un par de ocasiones que ya les contaré). Fueron 20 días de caminatas incesantes y emociones fuertes, lo cual se tradujo en cierto cansancio. El cuerpo te va pasando factura y la vida on the road también. Ya la segunda noche en Paris terminé con un dolor de cabeza abominable y al día siguiente amanecí con el clásico dolor de garganta que yo diagnostiqué como faringitis (me agarro mínimo una por año). Y al día siguiente de eso, el viernes 13 de noviembre, fueron los atentados terroristas en varios puntos de Paris. No hace falta que agregue mucho... Se me complicó disfrutar la capital francesa. No es su culpa, porque es muy bella. Pero un poco por el peso de lo ya viajado, el contraste de ambas culturas sumado a esa tragedia a mitad de mi estadía, la experiencia fue muy distinta a lo vivido en Londres. De golpe me encontré en una ciudad en donde no hablaba el idioma local y debía recurrir al inglés para comunicarme, condimentado con algunas frases básicas en el poco Francés que me quedó de lo que "estudié" durante los 5 años de secundario más un cuatrimestre en la Alianza en 2013. Los franceses son muy distintos a los ingleses, más desprolijos, menos amables, más ruidosos. A Paris no la vi muy limpia. Y se parecía tanto, en ciertas partes, a Buenos Aires que todo resultaba un poco familiar. Hay algo que no puedo pasar por alto: después de conocer y disfrutar Londres no había chances, ni remotas, de que Paris me enamorara igual, por más maravillosa que sea. Lo debe ser. Pero mi corazón estaba completamente ocupado y extrañaba horrores, todo. Las comparaciones me resultaban inevitables. Me habría pasado lo mismo si hubiera ido a a otra ciudad europea. Justo le tocó a París, pobre. Y justo se sumaron un par de adversidades que nublaron su apreciación. 

En Paris no estuve sola en un hotel sino que me alojé en casa de una amiga, en el 15eme arrondisement, cerquita de la estación Convention. Un barrio de esos típicos parisinos que uno ve en las películas y espera encontrar. Llegué en tren un martes, a media tarde, a la Gare du Nord. Thelma me fue a buscar y ayudó a acarrear todos mis bártulos en el metro, que para este momento constaba de dos valijas a punto de reventar más una mochila y un tote bag llenos hasta el tope (y aún iba a tener que meter compras y cosas acumuladas en una semana en Paris. De campeonato lo mío). El resto de esa tarde nos quedamos adentro, charlando un poco. Al siguiente, 11 de noviembre, era feriado en Francia (Día del Armisticio, en conmemoración del día en el que se firmó el tratado de paz que daría por finalizada la Primera Guerra Mundial) y lo dedicamos a pasear, haciendo un recorrido que unió varios puntos turísticos reconocidos de la ciudad.

¡hola Notre Dame! ¡Mucho gusto!


Pont au change, con las N en honor a Napoleón

uno de mis puntos a visitar: mi amada Shakespeare and Co, mucha emoción de estar ahí

Notre Dame, de costado y un rato más tarde con sol

Pont des Arts al fondo, el famoso puente de los candados que fueron removidos y cambiados de lugar para evitar que se viniera abajo por el peso

patio interno del Musée de Louvre (no entré)

pirámide del Louvre y mucho turista

Arc de Triomphe du Carrousel, entre el Louvre y jardin des Tuileries

el hermoso otoño parisino 

La Grande roue, en place de la Concorde


motivos egipcios en Place de la Concorde

el Sena bajo las nubes

pavada de vista tiene esta gente...

la Assemblée Nationale, donde funciona una de las dos cámaras que componen el parlamento francés

Pont Alexandre III de lejos

un parisien que ni se dio cuenta que le sacaba foto

"mirá, los bató mush!"

y casi al final del paseo, la tour Eiffel iluminada

la Tour Eiffel desde Trocadéro, brillando hermosa
A esta altura la batería de la cámara me pedía a gritos una recarga y no pude sacar más fotos. De todas formas el paseo central finalizó allí, con la vista imponente de la torre. Luego cruzamos Trocadéro y tomamos el metro de retorno al departamento. El cerebro me estallaba de dolor y recuerdo que me acosté temprano, exhausta y pensando en los paseos del día siguiente. Salvo que me pasé la noche congestionada con la nariz chorreando agua y la garganta irritada, descansé muy poco y amanecí con  el dolor de garganta ya declarado. ¡Bingo! Me tomé un analgésico, junté fuerzas y pañuelos y salí igual porque tenía que aprovechar el tiempo como fuese. Ese jueves anduve sola y, milagrosamente, aunque no tenía plano, llegué (con las indicaciones de amiga) al Musée d'Orsay. Antes de entrar, caminé unas cuadras, me tomé un café crème en una típica braserie en una esquina, el primero que pedía sin asistencia de nadie. El mozo era de poca simpatía. Ya me iba a acostumbrar a la diferencia con la British politeness... (no, no pude, sh).



indicador del nivel de la gran crecida del río Sena en 1910.
Este año la superó, creo

uno de Van Gogh

"El dormitorio en Arles", un clásico de Van Gogh

fui especialmente a buscar "La iglesia de Auvers-sur-Oise"
 pero la tardis no estaba... 


este es de Toulouse Lautrec 

y este no recuerdo!



Recorrer un museo con faringitis es lo más feo del mundo porque te sentís mal y te cansás cada dos pasos, y el edificio, una vieja estación de tren, es una sucesión de desniveles constante. No pude disfrutarlo todo lo quería. Allí dentro almorcé algo liviano, más que nada para descansar. Y luego, en un café enfrente ("Les deux musées" se llamaba, el otro no lo visité :P), hice una especie de merienda, con té y tarte tatin. Es notable la poca cantidad de fotos que tomé ese día, que además volví temprano al depto porque amiga precisaba ayuda logística con un asunto. Y  porque ya no me quedaban energías para seguir caminando. El desafío de los siguientes días sería combatir la peste molesta y continuar conociendo Paris. De eso, les cuento mañana.




6 comentarios:

  1. Me pasó exactamene lo mismo con París (que en comparación sale perdiendo con Londres). Ruido, caos, malhumor de la gente (un hombre me dijo de todo, asumo por sus ademanes como media cuadra porque rocé a su niño con un paraguas) Igual hubo también gente copada como el que me regaló un macaron y el señor de un restaurante que le devolvió a una chica que conocí la tablet que dejó olvidada. Pero sí, es sucia, caótica y muy parecida a Bs As. Pero tiene cosas lindas. Al final me amigué y la quise un poquito. Pero Londres es demasiado perfecta y le es difícil competir pobre París.

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    1. sí! tambien hay cosas lindas. De hecho en cada lugar que entre sola y preguntaba si hablaban ingles me atendieron bien y en ingles, aunque sea minimo, en los cafes mas turisticos obviamente. pero en una libreria chiquita la mina hizo su esfuerzo. Londres es demasiado perfecta, tu lo has dicho. Gracias por comentar!

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  2. Yo llegué a Paris con 0 expectativa, mi intención era llegar a Londres (última parada de mi viaje) lo antes posible.
    Y puedo decir que me enamoró por completo! Será que tuve la suerte de que me tocaran días hermosos, de haber podido disfrutar Versalles como loca, de ver a la gente disfrutar mucho de la ciudad...Un enamoramiento totalmente diferente que el que tuve con Londres, dónde llegué después de años de querer ir y dónde tuve que hacer el esfuerzo enorme de caer en que ahí estaba finalmente, pellizcarme varias veces por día para darme cuenta...
    Quizás esa sea a clave, no ir a ningún lado después de Londres? No lo sé, a mi al menos me funcionó muy bien ;)

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    1. definitivamente. Londres siempre es el ultimo destino. el postre, lo mejor para el final. Si es que te gusta Londres, claro. Pero en el sentido opuesto fue un choque tan notable que... bueno. Aqui lo dije xD Beso!!

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  3. Es tan grande el mundo y tiene TANTO para ver... y hay para cada uno. Yo no me emocioné con Londres ni un poco... no me gustó la gente, la muchedumbre, el clima...
    Y morí de amor con París.. no tuve malas experiencias con la gente, siempre nos pudimos hacer entender bien...
    Creo que va en cuestión de gustos y experiencias, tener la suerte/malasuerte de toparte con alguien, o algo tan tremendo como estar justo durante los atentados.. (uno de los cafés afectados fue al primer lugar que fuimos en París, mientas esperábamos que nos entreguen el depto, y me rompió el corazón).
    Por eso me encanta ver las opiniones de otras personas! y tu amor con Londres es contagioso :) el año que viene vuelvo, y voy mejor predispuesta.

    Ah! y te dejo esto para chusmear, me resultó re interesante y amo a la escritora:
    http://viajandoporahi.com/mis-6-anos-de-viajera-el-sindrome-de-paris-y-el-lado-oscuro-de-los-viajes

    Beso enorme!
    Bren.

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    1. me alegro de haberte contagiado mi amor por Londres!! Es cuestion de gustos también. Yo tengo una conexion muy fuerte con ese lugar, aun desde antes de conocerlo. No a todos les pasa. Gracias por el link, tengo y leí el libro de Aniko! lo comenté en un video en un post anterior, buscá buscá que está! Beso!

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