Este invierno, en vez de pasarme horas binge-watching series, me dieron ganas de ver películas viejas, de los 1980s y 1990s. Algunas de los 1960s y 1970s también irán apareciendo pero por ahora solo una. Me enfoqué en particular en todas aquellas que estaban en alquiler en los videoclubs cuando yo era chica, que no eran para un público infantil pero que curiosamente eran parte de los juegos de "dígalo con mímica" de mi infancia. No tenía idea de qué trataban pero he pasado horas tratando de que mis amigas adivinaran "Atracción fatal", "La guerra de los roses" o " La muerte le sienta bien". Recuerdo las fotos de las cajitas de los VHS y me da una especie de nostalgia. Para revivir esa sensación me hice una cuenta en letterboxd para armar listas de las películas que tengo "por ahí" y que, si no veo "la cajita", no recuerdo de qué trata o quién actúa o por qué demonios me interesó. Ahora abro letterboxd, entro a mis listas y es el equivalente a pasear por las estanterías del videoclub. Puedo filtrar mi búsqueda por décadas en función de las ganas que tengo ese día. Mi nuevo problema ahora es que las quiero ver todas YA.
Vuelvo al tema del post: estoy poniéndome al día con infinidad de películas que ya tienen más de 30 o 40 años, en su mayoría yanquis, y que por una cuestión de edad lógicamente no miré en su momento, o por el simple motivo de que no me interesaban. También habrá otras que ni siquiera conocía y que ahora aparecen, en este mar de sobreabundancia de material, y me llaman la atención. Además, porque ver películas viejas me resulta muy reconfortante. No me fuerzan a soportar ninguna de las cosas molestas que ahora condicionan a la industria del entretenimiento (corrección política extrema, inclusión forzosa - Samuel L. Jackson, teléfono- la agenda woke, el pavor a "ofender" a minorías y la lista sigue).
Otro detalle no menor: en ese mundo no digital, libre de celulares, internet, dispositivos móviles ni estupideces "trending" o "virales", la interacción entre los personajes era mucho más rica.
En el siglo pasado había acentos diferenciados, había individualidades, características regionales, sí, admito que en algunos casos presentados como estereotipos, pero qué importa. Se notaba y uno lo dejaba pasar, era una comedia. Yo no me voy a enojar porque Al Pacino cree que baila un tango al ritmo de "Por una cabeza" cuando en realidad está batateando unos movimientos payasescos. Así y todo, la escena quedó en la memoria colectiva y tal vez logró que algún yanqui ignorante de la música extranjera conociera cómo suena un tango (así como Jennifer Lopez y Richard Gere rejuvenecieron el interés por el ballroom en USA con la película "Shall we dance" aunque ninguno de los dos baila verdadero ballroom en el film).
Una breve digresión: ¿notaron que ahora la gente angloparlante habla en tono de pregunta? La entonación con final abierto se ha vuelto parte del ADN. Nadie tiene certezas a la hora de hablar; todo es una duda constante. Gracias a la globalización de las redes sociales, una piba de un pueblito en Escocia, una de Chile y una de España entonan igual que una persona de New York. Todos hacen lo mismo, hablan igual, y abusan de las mismas muletillas, tanto allá en el norte como acá. Todo homogéneo. Es aburridísimo.
Aclaración: no voy a incluir películas que ya he visto varias veces - ok, tal vez haga excepciones, como con "You've got mail" que es mi go-to comfort movie y la miro cada 6 meses - sino que quiero apuntar solo a las que nunca miré, o que la miré una vez, allá por 1991 y no me acuerdo nada, por ejemplo "Mrs Doubtfire" ('Papá por siempre' no tiene la misma onda, reconozcámoslo).
Más allá de mi opinión de cada una, la pasé tan bien mirando estas películas... me resulta fascinante la estética de la época, las ropas, los colores, las texturas, me encanta ver cómo eran las ciudades yanquis, New York en especial, esas partes viejas, abandonadas, lugares sórdidos que ya no existen. Antes del 9/11. Antes de la gentrificación. Me entusiasma ver los sets, la utilería, las locaciones. Una especie de "Buscando a Wally". Como las miro en mi notebook, de casi todas hice capturas de pantalla de escenas que me atraparon visualmente. Sepan que fueron caprichosamente elegidas; no reflejan la trama ni los protagonistas. Son... detalles que vi y me cautivaron.
Ahora sí, les cuento sobre las películas que llevo vistas hasta la fecha, y luego les dejo la lista de algunas de las que tengo pendientes para ver.
Scent of a woman (1992)
Confieso que me resultó un poco larga y querer al personaje del militar retirado de Al Pacino me presentó un gran desafío; es muy insoportable y no estoy segura de que haya dado en la tecla con su forma de representar a un ciego de años pero, por la mitad del film las vistas de New York y los suburbios me cautivaron. Hoy sería imposible filmar esta escena de super acción en ese rincón de Brooklyn (creo que es Water Street en Dumbo) porque se llevarían puestos a 135 influencers haciendo sesiones de fotos para Instagram.
Frankie & Johnny (1991)
Otra con Al Pacino al hilo pero en esta su personaje es altamente querible de entrada y es una película que podría ver una y otra vez. Es adorable la pareja, la historia, las locaciones los departamentos chiquitos y abarrotados de cachivaches de cada uno. Pacino ahí tenía la misma edad que yo tengo ahora. Y ahí comprendí por qué lo encontré tan atractivo.
Runaway bride (1999)
Esta casi que no entra en la selección, casi que se sale del siglo pero entró en definitiva porque estuve siguiendo el trabajo de un director (
Garry Marshall) muy popular en los 1990s, y nunca la había visto. Es una trama muy zonza y no hay nadie que me convenza que Julia Roberts sabe de ferretería pero qué sé yo, me entretuvo. Y de nuevo, old-ish New York me obnubila. No puedo evitar hacer capturas de esas vistas de Manhattan, sus viejos rascacielos, el parque, los puentes...
The fabulous Baker Boys (1989)
Con esta no sé por que no hice capturas de pantalla - debo haber estado muy metida en la trama- así que inserté una que encontré
en este post. Volví a Michelle Pfeiffer ¡y vaya película me estaba perdiendo! ¡La música! No tenía idea que Michelle cantaba, imaginé que alguien la había doblado y no, señora. Canta, y muy lindo. Me encantó esta, che. Todos estos films de fines de los 80/principios de los 90s me dejaron la conclusión de que había lugar para contar historias distintas, chiquitas y cálidas, dramáticas pero de redención. No todo eran comedias pavas o blockbusters de acción.
Pretty Woman (1990)
Les dije que estaba siguiendo la filmografía de Garry Marshall y su película más famosa es, sin dudas, Pretty Woman. ¿Pueden creer que JAMÁS la había visto? Conocía escenas sueltas, fotos, anécdotas pero jamás había mirado la película entera. Acá es donde noté la fijación de la época en que las protagonistas femeninas fueran prostitutas (Pfeiffer es escort de lujo además de cantante en TFBB). También, gracias a esta película, empecé a notar esos toques de color rojo acá y allá en las escenas, y los encontré en todas las siguientes que miré. Ahí se disparó en serio mi "Buscando a Wally" pero de colores. No sé si me gustó la historia en sí pero ciertamente me gustó haberla visto.
Harry & Tonto (1974)
Esta es una que jamás había oído nombrar ni visto pero apareció por ahí y me gustó mucho. Es enternecedora la historia de este jubilado, Harry, que es desalojado de su departamento del Upper West Side en Manhattan por la inminente demolición de su edificio. El hombre se resiste hasta último minuto pero las autoridades ganan. Y lo bajan a la fuerza, sentado en su sillón. A partir de allí, Harry y su gato naranja llamado Tonto (el indio sidekick del Llanero Solitario que en castellano era Toro) emprenden un largo derrotero y la película se vuelve una simpática road movie. Es de una calidez y sentimiento que hacía rato no encontraba. Síntoma de la época: la inversión inmobiliaria despiadada que se devoraba barrios completos empezó en ese momento. No faltaron los pops of red. Y los awwww por el gato.
Working girl (1988)
Big Business (1988)
De esta no hice capturas y tengo poco para agregar pues es una comedia muy, muy gansa, y muy larga. Acá se conoció como "Sopa de gemelas". Lo único que rescaté fue, como siempre, la oportunidad de ver el viejo New York gracias a las escenas filmadas en el Plaza Hotel.
Reality Bites (1994)
Esta sé que la vi en su momento pero era muy chica yo (tendría 15 años) y no logré sacar nada en limpio de esta película que marcó a una generación, o al menos quiso retratarla. No recordaba que además de actuar en un papel secundario, Ben Stiller la dirigió. Me quedé pensando... las películas sobre los veinteañeros de ahora ¿también reflejan sus angustias existenciales? ¿O los pibes ahora se hacen influencers y listo? No sé. No he visto películas similares de esta época.
Arthur 2: on the rocks (1988)
¿Ven? Rojo de nuevo. Esta la miré porque... bueno, no sé bien. Miré la primera de la saga y con eso habría sido suficiente pero tengo una obsesión por la completitud (?). Es sencillamente mala pero New York y la música... ya saben, me conformo con poco.
Varias cosas que me están resultando muy gratificantes en esta experiencia de viaje en el tiempo cinematográfico:
Recordar - y en muchos casos ¡conocer! - los títulos originales de las películas. Que siempre son mil veces más apropiados y atractivos que las pavadas sosas que les inventan para el público de Latinoamérica. En inglés eran casi siempre un juego de palabras, algo ocurrente. En castellano, "amor inolvidable" o "el padre del año". Unas generalidades vagas y difíciles de volverse memorables.
Recordar cómo eran las caras de las actrices en su joven adultez, antes de que creyeran conveniente deformárselas con cirugías, botox y rellenos artificiales. Los hombres parece que están exentos de esas crueldades de Hollywood y tienen derecho a envejecer naturalmente, tener canas, arrugas y calvicie. De todas las protagonistas de las películas que he visto hasta ahora, el 90% hoy están irreconocibles. Tengo serias dificultades para disfrutar cualquier película (o serie) en la cual hay actrices que han pasado por el bisturí violento. Prefiero caras naturales, con sus cosas buenas y malas.
Las películas yanquis del siglo pasado estaban pobladas de personajes italianos, judíos y negros interesantes, con aristas, con historias de vida.
¡Y las bandas sonoras! ¡Mamita querida! ¡Qué buena música estuve escuchando! Mucho jazz, clásicos del pop y rock de los 80 y 90. Un placer mayúsculo.
Hay momentos en que tengo necesidad de consumir películas específicas, moods puntuales, y últimamente eso se traduce en "comedias de los 80s, que transcurren en NY, con música de saxo", ojalá pudiera pedirle al maldito algoritmo esas tres cosas y que me tirara una lista de cinco películas que cumplieran esos criterios.
Las que tengo en lista de espera:
Acepto sugerencias, cuéntenme cuales son las películas que recuerdan del videoclub, aunque no las hayan visto. Ya sea el título real en inglés o el inventado en castellano, todo es bienvenido. Yo después me ocupo de googlear si no la ubico de memoria.
Y aquí termina este larguísimo post que estuve rumiando durante días y decidí que era la mejor manera de retornar a este otro blogcito mío, que junto con
piel de gallina, a donde también volví a escribir recientemente, me han provisto de muchas alegrías.
THE END
Comentarios
Publicar un comentario
Gracias por leer y comentar