22/10/16

Paris parte III: Saint Germain des Prés y Quartier Latin

El lunes post atentados nuevamente salí a pasear sola. Aún andaba sin plano completo, me manejaba con google maps guardados, indicaciones escritas en papel y amuletos de buena suerte para que mi sentido de la orientación no me fallara. Nah, tanto no, pero llevaba un celular prestado, con número local, para comunicarme con amiga por las dudas, que además tenía internet. Pero cuando realmente lo necesité, al final de la tarde, ya se le había acabado la batería. No me quedó otra que usar mi memoria más el mentado sentido de la orientación y me salió perfecto. 

Mi destino de ese día era Boulevard Saint Germain des Prés y sus cafecitos famosos. Me interesaban no porque fueran famosos por el turismo sino porque son históricos. Mi criptonita. Lo primero que hice después de las fotos fue entrar en Les deux magots a tomar un café crème. Me ubiqué en la terraza, para tener mejor vista de la calle. El mozo era super atento, me atendió en inglés (es un punto hiper turístico así que están obligados casi) y cuando vio el enchastre de café que hice en mi mesa me trajo una servilleta sin que se la pidiera. 



en esta terraza, clásica de los cafés y brasseries parisinos, había calefacción fuerte


en esos asientos hay placas que recuerdan a los existencialistas que se reunían alli en los años 40, nombres como Sartre y Simone de Beauvoir les deben sonar...
aquí hay más historia
y si ustedes también se preguntan qué es magot he ahí la respuesta: ¡esas estatuas!
aquí más sobre el café

la iglesia que da nombre al barrio



Para digerir pronto el café crème y entrar al otro café famoso del lugar me fui a dar unas vueltas por ahí cerca. Entré en una gran librería en esa misma cuadra, y me quería llevar todo aunque no iba a poder leerlo. Ahora me arrepiento de no haberme comprado algún libro en frances, aunque sea de recuerdo. 


Café de Flore, a pasos de Les deux magots, fue mi segunda parada técnica, y como había caminado más cuadras de las necesarias, además del té ya estaba necesitando algo sólido y me pedí un croissant. 



ahí al lado se ve la librería

el interior de Cafe de Flore
Quiero dejar sentado que AMÉ Saint Germain y me dieron ganas de leer más sobre la historia del lugar y los intelectuales, me los imaginaba ahí discutiendo y resolviendo los problemas del mundo. Sin ir más lejos (literalmente), frente a este café está la Brasserie Lipp, la preferida de Ernest Hemingway en su moveable feast.

Todo el tiempo que estuve en esa zona, cada tanto pasaba a toda velocidad un móvil policial con la sirena encendida y yo me sobresaltaba. Me daba temor de que hubiera más incidentes, uno queda alarmado para siempre. Y más aun cuando vas por la calle y no entendés lo que conversa la gente. "Mirá si están comentando algo grave que está sucediendo y yo no me entero" era lo que se me pasaba por la cabeza ese día... Así y todo seguí el paseo y me caminé un monton de cuadras por el boulevard en busca del local de Diptyque. 















hay sucursales por todo el mundo pero esta es la casa central, cuya dirección aparece en el logotipo de la marca: 34 boulevard saint germain paris 5e


fui específicamente a comprar una de estas velas, de lavanda
(que se me terminó hace poquito)
El hombre que atendía hablaba italiano con una clienta, inglés conmigo y francés con la empleada, y por allá se le mezclaban, resultaba cómico. Eran todos super atentos y se disculpaban por la demora. Me regalaron varias muestras gratis de cremitas y yo feliz.

Una vez que terminé con mis asuntos en el boulevard era hora de ¡reencontrarme con Shakespeare and Co! Aqui fue donde me quedé sin soporte informático y tuve que rebuscármelas a la antigua. Memoria y papel. 



there you are again, beautiful
Esta vez que iba sola y la librería estaba más tranquila de público me tomé todo el tiempo del mundo y la recorrí entera, porque además de contener muchos libros, por adentro es un encanto imposible de describir con palabras. Miento, porque en el capítulo 20 del libro "Paris es siempre una buena idea" Nicolás Barreau incluyó una descripción impecable y emotiva del interior de Shakespeare and Co que me sacó unas lágrimas repentinas. No permiten tomar fotos adentro y yo cumplí con el pedido. En el piso superior una chica tocaba algo muy conmovedor en el piano y se me puso la piel de gallina. 

Ese lunes reabrieron sus puertas y los empleados estaban de cabeza gacha, tristes, se saludaban como si se dieran el pésame, con un abrazo fuerte. Tal vez se lo estuvieran dando, quién sabe si los atentados no les habían arrebatado algún ser querido... el contraste de espíritu con la primera visita era notable, aquel miércoles feriado era pura ebullición. Compré otro libro y el cuadernillo con la historia de la librería, porque no me podía resistir. Hice que me sellaran todo y me fui a merendar, al lado. 


el nuevo café, inaugurado el mes anterior





yo pedí un flat white con un cherry matcha loaf y me senté en las mesas de afuera porque ya no quedaba lugar adentro. Me lo tuve que tomar sin azúcar porque no había sobrecitos para llevarme a la mesa sino azucarera comunal y antes de echarle las cucharadas, TENÍA que sacarle foto a ese latte art.
todo no se puede.



Antes de irme me detuve varios minutos en la escalinata de enfrente, observando el ambiente, la gente (poquísima), los negocios del costado... en ese rincón de Paris me sentí muy a gusto, lo cual es paradójico y lógico a la vez, pues es un lugar en donde venden textos en inglés y te atiendén en inglés. Hice un video de 360º, para llevarme de recuerdo y me emocioné de nuevo al darme cuenta de que solo me quedaba un día entero en la capital francesa. Y que mi aventura por Europa llegaba a su fin.



me fui por esa callecita empedrada y al llegar a la esquina le tuve que preguntar al mozo de la brasserie cómo llegar a la estacion de metro Saint Michel y el, en inglés, me indicó con mucha amabilidad




Iba a incluir el relato del martes a continuación pero me parece demasiado para un solo post así que lo divido en dos. Aquí está el último día en Paris, paseando por Le Marais y Bastille.






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